El control sonoro

He encontrado un post bastante interesante sobre la potencia muscular y el control sonoro al tocar el piano. Os dejo aquí unos fragmentos del post y el enlace por si queréis profundizar.

La mano es un formidable conjunto de palancas. La disposición de las articulaciones y el conjunto de músculos especializados que las mueven brindan infinitas posibilidades de acción: desde hilvanar una aguja hasta agarrar objetos pesados o, evidentemente, tocar el piano. Y si hablamos de tocar el piano, los diferentes tipos de ataque de la tecla surgen precisamente de este amplio abanico de posibilidades, ligadas a las propiedades de cada palanca.
Teniendo en cuenta que la resistencia de la maquinaria es relativamente pequeña, al tocar el piano no se necesita una gran potencia muscular: el que hemos de conseguir es un meticuloso control de la velocidad del macillo. Es allí donde los recursos corporales que utilicemos pueden modificar no solo la dinámica, sino también, el “color” del sonido.
Un análisis pormenorizado de nuestra técnica y un entrenamiento propioceptivo consciente por medio de ejercicios de discriminación muscular sí ayudan, en cambio, a entender las diferentes posibilidades de movimiento y las sonoridades resultantes en el piano. El ser humano posee una formidable capacidad de especialización neuromuscular: el pianista tan sólo debe ajustarla a los recursos que surgieron de la visionaria invención de Bartolomeo Cristofori en los albores del s. XVIII. 

POST: Palancas de la mano y palancas del piano: ¿cuestión de fuerza o de control sonoro?

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1 comentario:

nury dijo...

Interesantísimo. He leído el post y es muy bueno. Gracias por compartirlo. Un saludo.